En Argentina se registran 120.000 casos de ACV por año: cada minuto puede cambiar una vida
La Licenciada en Enfermería Celeste Fernández, especialista en cuidados críticos, fue seleccionada para integrar el prestigioso Programa de Mentoreo Angels, una iniciativa internacional que reúne a referentes de Argentina, Chile y Colombia con el objetivo de mejorar la atención de pacientes que sufren un Accidente Cerebrovascular (ACV).
Su incorporación representa un importante
reconocimiento a la enfermería argentina y al trabajo que viene desarrollando
en educación para la salud, especialmente a través del Proyecto Señales VIDA
ACV, un método comunitario diseñado para que cualquier persona pueda
identificar rápidamente los signos de un ACV y actuar sin demoras.
El Programa de Mentoreo Angels promueve el intercambio de conocimientos entre especialistas en neurología vascular y profesionales de la salud, fortaleciendo la capacitación y mejorando la calidad de la atención en hospitales y servicios de emergencia de América Latina.
UN APORTE ARGENTINO PARA ENFRENTAR UNA DE LAS PRINCIPALES EMERGENCIAS NEUROLÓGICAS
El Accidente Cerebrovascular constituye una verdadera emergencia médica. Cada minuto sin tratamiento implica la pérdida de millones de neuronas, disminuyendo las posibilidades de recuperación y aumentando el riesgo de discapacidad permanente.
En Argentina, el ACV representa una de las principales causas de muerte y es la primera causa de discapacidad adquirida en adultos. Se estima que cada año ocurren entre 40.000 y 60.000 nuevos casos, lo que equivale aproximadamente a un ACV cada 9 a 13 minutos. Diversos estudios indican que hasta un 80 % de los ACV podrían prevenirse mediante el control de los factores de riesgo y el reconocimiento precoz de los síntomas.
PROYECTO SEÑALES VIDA ACV
Frente a esta realidad, Celeste Fernández desarrolló el Proyecto Señales VIDA ACV, una iniciativa educativa orientada a la comunidad que busca acercar conocimientos médicos a un lenguaje simple y accesible para toda la población.
El objetivo es que cualquier ciudadano pueda reconocer rápidamente los signos de alarma de un ACV y activar el sistema de emergencias sin perder tiempo, aumentando así las posibilidades de recibir tratamientos oportunos que pueden reducir la mortalidad y las secuelas.
Este enfoque pone el acento en que la atención del ACV no comienza únicamente en el hospital, sino en el momento en que un familiar, un vecino o un testigo identifica los síntomas y solicita ayuda de inmediato.
UN RECONOCIMIENTO QUE TRASCIENDE LO INDIVIDUAL
La selección de Celeste Fernández por parte del Programa Angels no solo constituye un reconocimiento a su trayectoria profesional, sino también al valor de la enfermería argentina como protagonista en la innovación, la educación sanitaria y la prevención.
Su trabajo demuestra que la capacitación de la comunidad puede convertirse en una herramienta de enorme impacto para la salud pública, acercando conocimientos basados en evidencia científica y promoviendo una respuesta más rápida frente a una de las enfermedades con mayor carga de discapacidad en el país.
En un contexto donde el tiempo es determinante, iniciativas como Proyecto Señales VIDA ACV refuerzan un concepto fundamental: reconocer un ACV a tiempo puede significar la diferencia entre una recuperación completa, una discapacidad permanente o incluso la vida y la muerte.

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